Cómo escribir una novela: lo que he aprendido hasta ahora

Libreta de escritura abierta con listas de vocabulario, notas para una novela, correcciones editoriales y una mariposa azul sobre un escritorio.

Escribiendo mi segunda novela, me di cuenta de que sentarse a escribir es mucho más complejo de lo que parece. No se trata solo de tener ideas, se trata de encontrar la manera de traducirlas para que otra persona pueda ver, sentir e imaginar lo mismo que existe dentro de tu cabeza. Y eso, para mí, tiene algo de magia. Un verdadero arte.

Fue inevitable comparar ambos procesos de escritura y recordar las dudas que tenía entonces: ¿cuál era mi estilo?, ¿qué historias quería contar? Y la más importante: ¿Cómo las escribía? Yo quería escribir novelas y quería escribirlas lo mejor posible. No quería depender completamente de que un editor o un corrector arreglara todo después. Quería entregar el mejor trabajo que pudiera hacer con las herramientas que tenía. Hasta ese entonces había escrito cuentos cortos, pero era muy diferente escribir una novela completa, desarrollar personajes y construir una historia larga manteniendo el ritmo, el estilo y la voz.

Además de eso, leí muchísimo. Leía de todo, no solo romance y fantasía. Además, haber estudiado una carrera no relacionada con la escritura o las letras y estar en constante aprendizaje de un idioma extranjero significaba tener que estudiar aún más. Empecé a hacer listas de todo: de libros que quería leer, vocabulario, conectores, adjetivos para describir personajes… Y, sin darme cuenta, terminé creando mi propio archivo de herramientas para escribir. Incluso armé un glosario personal de más de veinte páginas con palabras y expresiones que encontraba en sitios web, diccionarios físicos, libros de sinónimos y cualquier recurso que tuviera a mano.

Creo que intuitivamente ya estaba buscando organización al caos que son las ideas. Es más chévere quedarse imaginando una novela y cambiarla una y otra y otra vez que sentarse a escribirla. Escribir cansa más y puede ser tedioso: tener que pensar en las palabras correctas, la ortografía, la puntuación, los capítulos, la coherencia de la historia y el estilo. Pero, en definitiva, es la única forma de hacer “real” tu historia. 

El oficio del escritor no es lineal. Escribir tu propia novela no es algo que se pueda enseñar, pero sí es algo que se va aprendiendo con el tiempo. Necesita de mucho ensayo y error y sobre todo de ganas de aprender a poner en palabras lo que está en tu imaginación.  

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