La maldición de los que se van

Iglesia solitaria en la cima de una colina con una cuerda rota colgando de una rama en primer plano, atmósfera inquietante.

No sé por qué lo hizo, pero vi lo que hizo. Lo mismo pudo haber pasado por mi cabeza años atrás. Honestamente, ¿quién no ha pensado alguna vez en terminar con su vida? Esto no significa que todos lo hayamos hecho, evidentemente, pero cada vez se vuelve una noticia más común, un problema de salud pública que, por repetirse tanto, termina convirtiéndose en una opción.

Era un hombre que no llegaba a los treinta. ¿Por qué lo habría hecho? Quizás problemas económicos, una decepción amorosa, una enfermedad mental, para reunirse con un ser querido… Me pregunté si después de hacerlo, quiso arrepentirse. De haber sido así, la angustia tuvo que haber sido mayor: el saber que había precipitado su muerte y que ya no tenía posibilidad de escapar de ella. 

Lo vi desde abajo. Miré hacia el Cerro de la Popa, donde se alzaba la iglesia. El hombre colgaba de la rama de un árbol, con una cuerda alrededor de su cuello. A su izquierda, entre los matorrales descendía una serpiente negra y larga. No era una anaconda, pero sí lo bastante grande, y se movía con rapidez. Me asusté. 

Agarré a mi hermano, quien no se había dado cuenta de la situación, y nos encerramos en la habitación más cercana. Sabía que la serpiente venía por mí, porque yo la había visto. Tomé las sábanas de la cama y las coloqué debajo de la puerta, cubriendo el resquicio para impedir que entrara. No sé cómo, pero vi su sombra detrás de la puerta, intentando entrar a la habitación. La muerte venía con ella. 

Resistí. Quiero vivir. No sé si fui la única que lo vio, pero la serpiente siguió su camino. 

Este cuento está registrado ante la Dirección Nacional de Derecho de Autor (DNDA) de Colombia, bajo el número 10-1350-361. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa de la autora. Si te gustó esta historia, puedes compartir el enlace para que más personas la descubran. ¡Gracias por leer!

También te puede interesar

El Príncipe Azul

¿Te gustó esta historia? Compártela y ayúdame a llevar más relatos a nuevos lectores.

5 1 voto
Califica esta entrada
guest

0 Comentarios
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
error: Este contenido está protegido. No se permite copiar.