Cómo influye mi fe en mi escritura

La fe como parte de mi identidad
Sería una mentirosa si dijera que mi fe no influye en mi escritura. Negarla sería negar una parte esencial de lo que soy. En el lanzamiento de mi libro alguien me comentó lo curioso que resultaba ver personajes de fantasía con religión. Mi respuesta fue sencilla: un personaje que no se cuestiona su existencia o no busca respuestas más allá de sí mismo, difícilmente sería humano. Esa reflexión es clave en mi forma de narrar.
No escribo libros religiosos, pero mi fe y mis creencias moldean mi cosmovisión y, por ende, a mis personajes. Mi objetivo es conectar con lectores que compartan mi fe, mis valores o, al menos, el deseo de vivir una vida con sentido.
Creer en algo es inevitable
Sé que para muchos la fe puede resultar un tema incómodo, pero creo que es un aspecto esencial en la vida de toda persona. Decir “no creo en nada” me parece contradictorio cuando, al mismo tiempo, se confía en el horóscopo, en las energías o en prácticas new age. Al final, todos, de una u otra manera, hemos buscado experiencias espirituales, seamos o no practicantes de una religión.
La literatura, justamente, nos permite dialogar con esas diferencias. A través de un libro podemos entrar en la cosmovisión del autor y asomarnos a su mundo interior. ¿Qué es un libro sino el reflejo de la experiencia y el cúmulo de ideas de una persona?
No escondo mi fe en mis escritos
No tengo intención de ocultar mis creencias en mi obra ni en La monarca Azul. Este es un proyecto personal. No soy teóloga ni especialista en ciencias religiosas. Soy psicóloga, lectora curiosa y escritora apasionada que aprecia la sensibilidad y la profundidad en la literatura.
Mi fe es parte de lo que soy, y como escritora de fantasía, inevitablemente se filtra en lo que escribo.
Mi primera historia: Entre ángeles y demonios
La fantasía en mí nació precisamente de mi cosmovisión. Mi primera novela escrita (no publicada) fue Entre ángeles y demonios. La escribí en la adolescencia, en plena época de fascinación por las sagas juveniles y los vampiros y cuando también vivía mi acercamiento personal a la Iglesia católica.
En ese momento me parecía natural escribir sobre ángeles, demonios y hasta sobre Dios como si fuera un personaje. Con el tiempo entendí que tratar esos temas requería respeto. Lo que nunca cambió fue mi búsqueda interior: asistir a misa, leer sobre angelología y demonología, tratar de comprender mis sueños y mi vida espiritual.
Ese libro fue el inicio de un camino donde la escritura y la fe se entrelazaron de manera inevitable.
Cultura, fe y realismo en la fantasía
Escribir desde mi fe también es escribir desde mi cultura. Para mí, la literatura juvenil a veces queda incompleta cuando omite la espiritualidad de sus personajes. Muchos libros muestran incluso escenas sexuales explicitas, pero rara vez exploran algo tan íntimo como la fe.
Supondrás entonces que no escribo ni escribiré dark romance ni fantasía erótica. Lo que busco es mostrar la humanidad en toda su complejidad: virtudes y miserias, anhelos y caídas. Quiero personajes que luchen, que busquen respuestas, que sean tan humanos que se sientan cercanos.
Al final, mi meta es escribir historias que pueda recomendar a mis hermanos, que algún día pueda mostrar a mis hijos. Quiero que mis libros puedan leerse más de una vez, porque transmiten algo más profundo que un simple entretenimiento.
¿Estoy evangelizando?
No lo sé, tal vez sí. El hecho de existir, de pensar y de escribir ya implica una postura ante el mundo. Cada libro revela la filosofía de su autor, y compartir mis escritos siempre me ha dado nervios porque significa, en cierto modo, desnudar mi alma.
Mis historias no excluyen a nadie. Seas católico, cristiano, ateo, budista o tengas otra creencia, estás invitado a leer mis libros y a este rincón literario. Lo que ofrezco es mi verdad, y creo que el encuentro de distintas perspectivas enriquece a todos.
Lo que soy y lo que creo
Mi escritura no busca imponer, sino compartir. Esta soy yo: mujer, escritora, psicóloga y creyente. Lo que creo se refleja en mis personajes, en mis mundos y en las preguntas que atraviesan mis tramas.
Si mis historias logran inspirarte, cuestionarte o simplemente entretenerte, entonces mi propósito como autora se cumple. La fe no es un obstáculo para la fantasía, al contrario: la vuelve más humana, más real y más profunda.
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